TALENTO, PASIÓN Y EMOCIÓN: Mi relato del Encuentro de Sevilla

PUBLICADO EN: AL TRASAIRE
POR: JOSÉ ANTONIO LATORRE

Los pasados días 18 y 19 de febrero, tuvo lugar en Sevilla, organizado por el INAP y el IAAP, dinamizado por Somosmas  y patrocinado por Ingenia, un encuentro de gestores de formación de los distintos Institutos y Escuelas autonómicas que se encargan de los asuntos de selección (no en todos los casos) y formación (esto sí es común) de los/as empleados/as públicos/as de su respectivo ámbito territorial.

Además de alguna persona invitada (como fue mi caso), hubo representación de la práctica totalidad de autonomías. Si no me fallan los cálculos, solamente Extremadura y La Rioja (además de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla), faltaron a la cita. El grupo lo configuramos 60 profesionales apasionados por el aprendizaje en el sector público, con importantes niveles de responsabilidad, pues se trataba de quien ostentaba la dirección, la subdirección o en su defecto la “segunda línea”.

Con relativa frecuencia (una o dos veces al año), se producen encuentros de esta naturaleza. Sin embargo en este caso, hay dos características que, desde mi punto de vista, lo hicieron distinto:

  • El contenido: no se habló de gestión administrativa, presupuestos … ni siquiera de métricas cuantitativas de la actividad que desarrollan. El leit motiv por tanto, no fue tanto el qué hacemos, sino el cómo lo hacemos, qué retos tenemos planteados, por dónde podemos avanzar, qué buenas prácticas tenemos para compartir.
  • La metodología: desde el principio hasta el final, fueron unas jornadas totalmente dinámicas. No hubo ponencias, ni conferencias, ni mesas redondas. Hubo participación, debate, intercambios …. Utilizando técnicas del Art of hosting (El Arte del Liderazgo Participativo)

Trabajamos, pues en torno a los retos que ahora mismo se nos plantean a los gestores del aprendizaje público, y las alternativas para vencerlos. Hubo una última parte en la que, muy en la línea de los retos que fueron saliendo, tuvimos oportunidad de conocer, a modo de mercadillo, interesantes buenas prácticas que aportaron casi todas las entidades participantes.

No voy a entrar a contaros aspectos de contenido, entre otras cosas, porque el amigo Jesús Martínez lo está haciendo de forma magistral en sendos hilos abiertos en la red INAP_social, uno centrado en la crónica del propio encuentro y el otro en las aportaciones y conclusiones (para verlos es necesario pertenecer a esta red y estar conectado). No obstante, si no perteneces a INAP_Social, podrás tener acceso, en un tiempo prudencial, a un documento final que recogerá todo esto, prometido por Jesús al final de la crónica y que entiendo que se compartirá en abierto.

No obstante, sí querría apuntar alguna percepción (espero que compartida) de los debates. Mi sentimiento es que estamos en un punto de inflexión importante, en el sentido de que cada vez nos sirve menos lo que tradicionalmente veníamos haciendo, por lo que tratamos de construir nuevos escenarios, de aprendizaje, pero también de gestión. Es como si estuviéramos trabajando en dos frentes:

  • Rompiendo (o al menos intentándolo) la “tiranía” que nos imponen los “certificados”, las “métricas” del cuánto hacemos, y el “catálogo tradicional” (el menú que ofrecemos)
  • Apostando por el aprendizaje colaborativo (CoPs), por la “personalización” de los aprendizajes y potenciando el “autoaprendizaje”

Para poder llevar a cabo este cambio sustancial, es evidente que hemos de cambiar nuestro rol. Me gusta la metáfora que ha salido en los hilos de debate a los que antes me he referido, en la que se plantea que hemos de pasar del papel de camareros (ofreciendo el menú del catálogo tradicional), al de cocineros.

Las y los compañeras y compañeros para quienes trabajamos, son los protagonistas de sus propios procesos de aprendizaje, por lo que nuestro rol ha de ser de ayuda a esa demanda (personalización), toda vez que la formación de oferta cada día aporta menos.

Y para caminar en este sentido, es preciso que las Instituciones a las que pertenecemos, faciliten este cambio. ¿Cómo?. Yo creo que, sobretodo:

  • Dejando hacer. Para innovar, en la mayoría de las ocasiones sirve con que nuestras Instituciones nos permitan ser (parafraseando a Alberto Ortiz de Zárate – @alorza) “Agentes 007 con licencia para innovar”
  • Generando espacios virtuales y presenciales de conversación en los que podamos converger y compartir. INAP_social puede cumplir ese papel de “lugar virtual”, aunque necesita un importante rediseño para que pueda ser útil. Cuando hablo de presenciales me estoy refiriendo a encuentros de este tipo en los que encontrarnos a nivel de grupo “grande”, pero también de pequeños círculos de trabajo que –en la línea de algunas de las conclusiones que salieron- puedan trabajar sobre aspectos concretos: análisis de necesidades, aplicabilidad, transferencia e impacto del aprendizaje, etc. Permitidme que, en este punto, una vez más, reivindique el necesario mestizaje de profesionales de las Escuelas autonómicas con los pertenecientes a la administración local, sobretodo Diputaciones y grandes Ayuntamientos. No podemos seguir cada uno por un lado, toda vez que hay muchos objetivos comunes
  • Financiando los costes que precisan lo que antes hemos apuntado: encuentros presenciales, publicación materiales, coordinadores / moderadores de grupos, rediseño de la red social …. En todo caso, estamos hablando de cantidades muy poco significativas que ni siquiera implican partidas presupuestarias nuevas. Mi opinión es que es el INAP quien pudiera / debiera asumir esta financiación.

Y ahora, me vais a permitir que cambie de tercio y hable de emociones.

En el transcurso de estas Jornadas, al amigo Paco Saavedra, el que fuera director de la EFIAP de Murcia hasta su jubilación hace un par de meses, y a mí, nos rindieron un emotivo homenaje sorpresa que habían preparado desde la organización y que –de alguna forma- justificaba la invitación a participar que me habían hecho, a pesar de mi pertenencia al mundo de la administración local; bueno, eso es lo que deduzco a posteriori…

Fue un acto sencillo y muy emotivo; para mí, pero también me consta que para Paco, que era quien realmente lo merecía por haber puesto fin a su carrera profesional. En mi caso, aún pretendo dar un poco más de guerra durante un tiempo :-).

Como suele ocurrir en estos casos, acabé improvisando unas palabras de agradecimiento que supongo fueron bastante desordenadas y puede que incluso incoherentes, fruto de la emoción del momento. Sirva pues también este post, como forma de mostrar mi gratitud a los allí presentes, a los que intervinieron diciéndonos bonitas palabras, a los ausentes que enviaron sus mensajes y permitidme que muy especialmente a Carmen Seisdedos, pues intuyo que ella fue (aunque sé que tuvo la ayuda y complicidad de Jesús Martínez y Diana Prieto) la impulsora de este emotivo acto.

Quiero que sepáis que me hicisteis sentir muy querido, y que me devolvisteis una imagen de mí, muy entrañable. Sigo pensando, como ya os dije, que exageráis. Me gustaría pensar que cuando uno trabaja con pasión en algo que le gusta, feliz, explorando nuevos escenarios, etc. es percibido así por las personas del mismo oficio, y que sea eso lo que ha trascendido de mí.

Deseo transmitiros también, que este homenaje lo he sentido de forma muy especial: por la propia sorpresa (en ningún momento se me había pasado por la imaginación que algo así pudiera suceder); por el momento personal en el que me llega también me ha hecho mucho bien; pero creedme que por lo que más me ha impactado, es porque tengo el sentimiento de que viene de los míos, de mi gente, de quienes en el día a día nos apasionamos por trabajar con personas y por hacerlo en el sector público. ¿Será que la gente de formación estamos hechos de otra pasta? …

Debo confesar que me da vértigo el momento. Me siento en una contradicción entre la necesidad de retirarme de la primera línea y dejar paso, pero nunca abandonar … y buscar fórmulas para seguir comprometido con todo esto que tanto me gusta, me divierte y me satisface.

Y no quiero terminar el post sin hacer un reconocimiento muy especial a quien ha hecho posible que este Encuentro se celebrara, por lo bien que lo han organizado y por su tremenda generosidad y esfuerzo. Los que nos dedicamos a esto, sabemos de sobra el montón de horas, borradores, cambios, ajustes, etc. que hay detrás. Pero, amigos, ha valido la pena. A partir de ahora, estoy seguro, habrá un antes y un después de Sevilla 2019.

¿Y quienes lo han hecho posible?

P.D.: Hace unos meses, Jesús Martínez y yo, mantuvimos una “relación epistolar” desde nuestros respectivos blogs. En el último que yo escribí “Querido Jesús, tenemos que ser optimistas”, reconocía la existencia de importantes iniciativas puestas en marcha en distintos lugares. Ahora me he dado cuenta de que me faltan bastantes por incluir. Jesús, tendrás que darme la razón esta vez y reconocer que hay motivos para el optimismo

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